sábado, 2 de enero de 2016

¿Es la Iglesia Católica la ramera del Apocalipsis?

Dr. Jorge Rodríguez Reyna.

Algunos personajes que odian a la Iglesia Católica la acusan de ser la ramera del libro del Apocalipsis. Uno de los argumentos que utilizan se basa en el capítulo 17: "9 Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer" (versión bíblica protestante Reina-Valera).

Dado que Roma es conocida como la "ciudad de las 7 colinas", asumen que El Vaticano (la Iglesia Católica) es la ramera del Apocalipsis. Lo que se olvidan estos amigos es que si bien es cierto Roma es la ciudad de las 7 colinas, El Vaticano se encuentra al Oeste de Roma, separada de la misma por el río Tíber, por lo cual cualquiera con un mínimo de conocimientos de geografía notará que El Vaticano no está rodeado ni asentado en 7 montes, sino fuera del perímetro de los mismos, quedando por tanto refutado el supuesto argumento, como lo demuestra el siguiente mapa:



viernes, 1 de enero de 2016

Historia de un milagro: cuando la Biblia pesó 7 kg

Dr. Jorge Rodríguez Reyna


Ocurrió en mi reciente viaje a Chicago, Illinois, EEUU, concretamente en el trayecto de retorno, en la madrugada del 7 de Diciembre del año que acaba de terminar (2015), en el Aeropuerto Internacional O'Hare de la ciudad de Chicago.

Itinerario de regreso Chicago - México DF - Lima

Venía de regreso con mi padre, desde Chicago hacia Lima, con escala y conexión en México DF. Cada uno tenía su propia maleta, la mía era de mayor tamaño. Cuando nos presentamos en el counter para registrar el equipaje resultó que la mía pesaba 26.7 kg, es decir 3.7 kg más del límite permitido que es 23 kg, pero según me explicó el empleado de Aeroméxico, necesariamente por reglamento no podía pesar más de 23 kg, de lo contrario tendría que pagar $15 por cada kg adicional, en este caso $45, dado que el exceso lo redondearon en 3 kg. Me dijo el empleado que si quería evitar pagar la penalidad, debería retirar algunas piezas de mi maleta, hasta alcanzar el peso límite de 23 kg. El problema era que la maleta de mi padre, que había pesado 18 kg, estaba totalmente llena y no cabía absolutamente nada adicional. Con pesar y malestar miré el rostro de mi padre, como diciéndole que no nos quedaba más opción que pagar la penalidad de $45. Incluso tomé mi billetera para sacar el dinero, cuando mi papá me pidió que abriéramos mi maleta para intentar retirar algo que al menos redujera el peso y por consiguiente la penalidad económica por exceso de peso. Con incredulidad acepté, pero con una mínima esperanza de reducir siquiera 1 kg, para pagar sólo $30.

Las maletas de mi padre y mía, con sus respectivas iniciales

Al abrir la maleta, vimos que la mayor parte de su contenido eran vestimentas de gran volumen, como casacas, zapatos, además de adornos, que con toda seguridad no podrían caber en la maleta de mi padre, y sobre todo porque ésta última estaba llena al tope. Lo único relativamente pequeño que encontramos a simple vista fue la Biblia que mi papá había llevado para el viaje y un frasco de vitaminas que compramos en Walgreens. A lo sumo la Biblia pesaba menos de 1 kg y el frasco de vitaminas, 600 g (Ya de vuelta en casa comprobamos que la Biblia pesaba 800 g y el frasco de vitaminas, 500 g). Así que retiramos estos dos elementos. La Biblia de mi padre a duras penas consiguió entrar en un bolso pequeño que él llevaba y el frasco multivitamínico también con dificultad en mi mochila, que era mi equipaje de mano. Pensábamos que con esos dos elementos extraídos de la maleta, tal vez habíamos reducido $15 de penalidad.

Frasco de multivitamínico (peso 0.5 kg)

Pero nuestra sorpresa fue mayúscula, cuando al colocar la maleta nuevamente para ser pesada, la balanza marcó 18.3 Kg. Y a pesar de recolocarla, la balanza seguía marcando dicho valor. En otras palabras, la Biblia había pesado aproximadamente 7 kg y al reducirse esa cantidad en el peso de la maleta, ya no tuvimos que pagar la penalidad por exceso de equipaje. Con alegría y complicidad, cruzamos miradas con mi viejo (mi padre), como entendiendo el hecho sobrenatural que nos estaba ocurriendo. Luego, simplemente rotularon ambas maletas para subirlas a bordo del avión.

Lo más intrigante de nuestro periplo fue que al recoger nuestras maletas para tomar nuestro próximo vuelo desde Lima hacia Trujillo, al subir mi maleta a la balanza, esta marcó 25.4 kg, es decir, el peso correcto. La Biblia y el frasco de vitaminas pesaban en conjunto algo más de 1 kg, pero como en Lima no nos pusieron inconvenientes por ese leve exceso de equipaje, no tuvimos que pagar ninguna penalidad.

Dios obra maravillosamente, a través de grandes e impactantes milagros. También obra con milagros aparentemente más sencillos, pero igual de impactantes e importantes para quienes lo sabemos descubrir en cada momento de nuestra vida. Y bueno, este 7 de Diciembre realmente fue impactante para mi padre y para mí, pues el Señor nos ayudó para no tener que pagar ninguna penalidad económica, concediéndonos un milagro sólo para nosotros dos, pues nadie más se dio cuenta de ello.

Si Dios hizo el Universo entero, si abrió las aguas del Mar Rojo, si resucitó muertos, si multiplicó los panes, y tantas otras maravillas, ¿cómo es que no podría hacer que nuestra Biblia pesara 7 kg por un momento?

La Biblia de mi padre, que pesó 7 kg (peso real: 0.8 kg)

Les comparto este milagro, pues no puedo guardarme algo maravilloso que el Señor me concedió durante mi viaje. Qué este testimonio sirva para fortalecer la fe de todos cuántos lean este relato y a todos cuántos pueda llegar.
Dios les bendiga.

“Para Dios, nada hay de imposible” (Lucas 1,37)


martes, 28 de julio de 2015

La gran mentira del genocidio español

JOSÉ JAVIER ESPARZA Y ANTHONY ESOLEN
 
 



De todas las mentiras que he escuchado a lo largo de mi vida sobre asuntos históricos, quizá entre las que más me molestan estén las relativas al papel ejercido por España en América. Las que conforman laLeyenda Negra” que acusa a España de genocida y esclavizadora de los pueblos americanos durante la Conquista. Y me molestan porque son acusaciones falsas e infundadas, que a base de ser repetidas e introducidas con calzador en el ideario popular, hemos acabado por creérnoslas hasta los propios españoles.
 
Todo proceso histórico conquistador o colonizador conlleva el uso de la violencia y de las armas. Si bien el Imperio Romano invadió y conquistó España desde el siglo III A.C., arrasando y aniquilando a nuestros antepasados celtíberos, lusitanos, astures o cántabros, a nadie con un mínimo de inteligencia se le ocurriría hoy decir que Roma es la culpable de “la aniquilación de España” y del “sometimiento injusto” de nuestro pueblo. Más bien, los españoles mantendremos una deuda eterna con Roma por habernos dejado un legado inigualable tras su paso, latinizándonos y regalándonos su influencia y su organización. Algo parecido, o quizá de superior magnitud, sucedió en lo que respecta a la transmisión de riqueza a América tras nuestra llegada. La diferencia, sin embargo, es que el Imperio Romano no tuvo la mala suerte de contar con un enemigo anglosajón que volcara sobre él durante siglos infinitas mentiras y leyendas destinadas a diezmar su legitimidad y grandeza incontestables.
Seguir leyendo

Estructura de la Iglesia de las catacumbas

 
Fuente: Defiende tu fe

CARTA A UN AMIGO

 
Dr. Jorge Rodríguez Reyna
 
 
 
 
 
 
 
Mi querido amigo:
 
Me alegra que valores el amor y aprecio que tengo por tu madre. Es que como el sentido común lo muestra, es evidente que ella ha influido mucho en tu forma de ser. Por algo se dice que los hijos son reflejos de la madre. Hasta en tu forma de hablar se evidencian las mismas palabras de quién te llevó en su vientre. Y si tú me la presentaste no puedo menos que quererla: ella se hace amar.
 
Pues siendo así, y contando con tu beneplácito, no logro entender el porqué te molesta que yo ame tanto a la Madre de mi Señor Jesús. Si tú eres mi amigo y puedo amar a tu mamá - por las razones expuestas - ¿cómo es que no amaría a la Madre de mi Salvador? ¿O es qué piensas que Jesús se pondría celoso de que yo ame a su Madre? ¿No te das cuenta que Jesús debe sentirse honrado, cada vez que honramos a su Madre, lo mismo que tú te sientes orgulloso cuando alguien habla bien de tu propia mamá?
 
Es puro sentido común, mi buen amigo: no se necesita más que un poquito de humildad para entenderlo. Sólo se requiere entender que Jesús no es celoso, porque Jesús es Dios y Dios es amor. Si no me crees a mí, créele a la Escritura ("El amor no tiene celos" 1Cor 13,4).
 
Oraré por ti, para que abras tu corazón a la plena verdad. Dios te bendiga.
 
PD: saluda a tu madrecita (supongo que no te molestará).

jueves, 11 de abril de 2013

¿Encontramos fundamento bíblico para dar gloria y alabanza a María y a los santos?

Dr. Jorge Arturo Rodríguez Reyna



*Las citas bíblicas han sido tomadas de la versión protestante Reina-Valera.


Estaba recordando recientemente una oración que hace algunos años practicaba con mucha devoción, pidiendo la intercesión de San Ignacio de Loyola, quien por cierto me alcanzó grandes favores de parte del Señor. Me acordé que en una parte de la novena se decía: “Glorioso San Ignacio”. Y digo esto, porque juntamente con dichos recuerdos se asociaron otros, cuando alguna vez conversaba con hermanos protestantes, quienes entendiendo de manera incompleta la Palabra de Dios, afirmaban que nadie más que Dios puede recibir gloria, honor y alabanza. Por tanto – según ellos – el que nosotros cataloguemos de “glorioso” a algún santo o a nuestra Madre la Virgen María, o el que afirmemos que ellos son dignos de “alabanza”, por sus virtudes y santidad, es errado y contrario a la voluntad divina.

Es cierto que el Señor Dios es digno de recibir toda la honra, poder, alabanza, gloria y adoración, como creemos los católicos también. Eso lo afirma claramente la Sagrada Escritura:

1 Tm 1:17 “¡Qué todo el honor y toda la gloria sean para Dios por siempre y para siempre”.

Ap 5:13 “A todo lo creado que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, oí decir: «Al que está sentado en el trono y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos»”.

Sin embargo, esto no contradice el que nosotros podamos alabar las virtudes y santidad de personas que nos han antecedido en el encuentro con el Padre Celestial, destacando además la gloria que estos tienen delante de Él. Estos hermanos nuestros son la Virgen María y los santos. Tenemos que entender perfectamente que si decimos que Dios merece estos reconocimientos de gloria y alabanza, es obvio que le corresponden en grado supremo e infinito, puesto que Él es un Ser Infinito, mientras que sus criaturas los recibirán en grado sumamente menor. No le quita nada al Señor la gloria y alabanza que les brindamos a sus hijos santificados por El mismo. María merece ser alabada y glorificada por su santidad, de una manera especial por ser la Madre del Señor. La gloria y alabanza de Dios no se ve menoscabada absolutamente, al contrario, el Señor es alabado y glorificado en sus santos.

Hasta aquí podría encontrar el enfado de los hermanos protestantes, puesto que su principio de Sola Scriptura (sólo la Biblia), les impide aceptar más argumentos que los que se encuentran en los libros sagrados (aunque la doctrina de Sola Scriptura no se encuentra sustentada en la Biblia).

Verán que alabar a una persona santa – como decimos los católicos – no tiene nada de extraordinario, como San Pablo mismo les dice a los corintios que deberían hacer:

2 Cor 12:11 “Yo debía ser ALABADO por vosotros, porque en nada he sido menos que aquellos «grandes apóstoles», aunque nada soy”.

Incluso cualquiera podría alabarse a sí mismo, cuando tuviera los motivos para hacerlo, como lo proclamó el profeta Isaías:

Jer 9:24 “Mas ALÁBESE en esto el que haya de ALABARSE: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová”.

Los primeros cristianos eran alabados por los no creyentes, debido a sus buenas obras:

Hch 5:13 “Sin embargo, el pueblo los ALABABA grandemente”.

El apóstol Pablo, consideraba motivo suficiente para alabar a sus hermanos, el hecho de recordarle y seguir lo que les predicaba:

1 Cor 11:2 “Os ALABO, hermanos, porque en todo os acordáis de mí”.

Y es justamente la virtud del cristiano la que nos debe motivar a alabarle:

Fil 4:8 “Si hay virtud alguna, si algo digno de ALABANZA, en esto pensad”.

En cuanto a la gloria, recordemos que Dios mismo se la dio a Salomón, cuando éste le pidió sabiduría:

1 R 3:13 “Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y GLORIA”.

Así, si el Señor mismo da gloria a sus hijos, ¿por qué negárselas a quienes la merecen, por su santidad, incluso hasta llegar al martirio?

Es más, el ser humano en general ha sido coronado de gloria y honra por el Señor, como lo afirma su Palabra:

Sal 8:5 “Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de GLORIA y de honra”.

Hablando de Jesucristo, la carta a los Hebreos le confiere una gloria mayor a la que tenía Moisés, puesto que se refieren al Creador y a su criatura, respectivamente. Con esto se demuestra que la gloria de una criatura, no hace menos la gloria del Señor, la diferencia obviamente es que la gloria de Dios es infinita:

Heb 3:3 “Porque de tanto mayor GLORIA que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo”.

En general, es digno de gloria el cristiano que obra el bien:

Rom 2:10 “Pero GLORIA y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego”

Hasta las criaturas celestiales tienen su gloria particular, como leemos en el libro del Apocalipsis:

Ap 18:1 “Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su GLORIA”.

En fin, como hemos visto, la gloria y alabanza que pueden recibir las criaturas del Señor no quitan nada a la gloria y alabanza infinita que merece el Señor, más bien Dios es alabado y glorificado por la santidad de sus elegidos.

Siendo bíblicamente sustentado todo lo expuesto, ¡cómo no considerar digna de gloria y alabanza a María, la madre del Señor, así como a todos los santos que sirven al Rey de Reyes!

Para terminar, comparto con Uds. otros versículos bíblicos que reafirman el tema.

Gn 49:8 “Judá, te ALABARÁN tus hermanos”.

Dt 32:43 “¡ALABAD, naciones, a su pueblo”.

Cant 6:9 “La vieron las doncellas, y la llamaron bienaventurada; las reinas y las concubinas, y la ALABARON”.

2 Sam 14:25 “No había en todo Israel ninguno tan ALABADO por su hermosura como Absalón”.

1 Rey 20:11 “El rey de Israel respondió y dijo: Decidle que no se ALABE tanto el que se ciñe las armas, como el que las desciñe”.

Pr 27:2 “ALÁBETE el extraño y no tu propia boca”.

Pr 12:8 “Por su sabiduría es ALABADO el hombre”.

Pr 31:28 “Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, y su marido también la ALABA”.

Pr 31:31 “¡Ofrecedle del fruto de sus manos, y que en las puertas de la ciudad la ALABEN sus hechos!”.

Ecl 8:15 “Por tanto, ALABÉ yo la alegría”.

Is 61:7 “En lugar de vuestra doble vergüenza y de vuestra deshonra, os ALABARÁN en sus heredades”.

Jer 49:25 “¡Cómo abandonan la ciudad tan ALABADA, la ciudad de mi gozo!”

Ez 26:17 “¿Cómo pereciste tú, poblada por gente de mar, ciudad que era ALABADA, que era fuerte en el mar”.

Sal 49:18 “Aunque, mientras viva, llame dichosa a su alma y sea ALABADO porque prospera”.

Sal 63:11 “Pero el rey se alegrará en Dios; será ALABADO cualquiera que jura por él”.

Lc 16:8 “Y ALABÓ el amo al mayordomo malo por haber actuado sagazmente”.

Rom 13:3 “Haz lo bueno y serás ALABADO por ella”.

1 Cor 4:5 “Entonces, cada uno recibirá su ALABANZA de Dios”.

1 Cor 11:22 “¿Qué os diré? ¿Os ALABARÉ? En esto no os ALABO”.

2 Cor 10:18 “No es aprobado el que se ALABA a sí mismo, sino aquel a quien Dios ALABA”.

1 P 2:14 “Como por él enviados para castigo de los malhechores y ALABANZA de los que hacen bien”.

Gn 45:13 "Haréis pues saber á mi padre toda MI GLORIA en Egipto, y todo lo que habéis visto: y daos prisa, y traed a mi padre acá".

Dt 26:19 “A fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y GLORIA, y para que seas un pueblo santo”.

Dt 33:17 “Como el primogénito de su toro es su GLORIA (refiriéndose a José, hijo de Jacob)”.

2 Sam 1:19 “¡Ha perecido la GLORIA de Israel sobre tus alturas!”

1 Cr 29:25 “Y Jehová engrandeció en extremo a Salomón a ojos de todo Israel, y le dio tal GLORIA en su reino”.

1 Cr 29:28 “Y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y de GLORIA”.

2 Cr 1:12 “Sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y GLORIA”.

2 Cr 17:5 “Jehová, por tanto, confirmó el reino en su mano, y todo Judá dio a Josafat presentes; y tuvo riquezas y GLORIA en abundancia”.

2 Cr 32:27 “Y tuvo Ezequías riquezas y GLORIA, muchas en gran manera”.

Jb 19:9 “Me ha despojado de mi GLORIA, y quitado la corona de mi cabeza”.

Sal 49:16 “No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la GLORIA de su casa”.

Sal 149:9 “Para ejecutar en ellos el juicio decretado; GLORIA será esto para todos sus santos”.

Prov 20:29 “La GLORIA de los jóvenes es su fuerza”.

Prov 28:12 “Cuando los justos se alegran, grande es la GLORIA”.

Is 5:13 “Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su GLORIA pereció de hambre”.

Is 10:3 “¿En dónde dejaréis vuestra GLORIA?”

Is 17:3 “Y lo que quede de Siria será como la GLORIA de los hijos de Israel”.

Is 17:4 “En aquel tiempo la GLORIA de Jacob se atenuará”.

Is 35:2 “La GLORIA del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón”.

Is 60:15 “En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré que seas una GLORIA eterna”.

Is 61:3 “A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé GLORIA en lugar de ceniza”.

Is 66:12 “Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la GLORIA de las naciones”.

Ez 24:25 “El día que yo arrebate a ellos su fortaleza, el gozo de su GLORIA, el deleite de sus ojos”.

Dn 5:18 “El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la GLORIA y la majestad”.

Os 9:11 “La GLORIA de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos”.

Am 8:7 “Jehová juró por la GLORIA de Jacob: No me olvidaré jamás de todas sus obras”.

Nah 2:2 “Porque Jehová restaurará la GLORIA de Jacob como la GLORIA de Israel”.

Zac 12:7 “Y librará Jehová las tiendas de Judá primero, para que la GLORIA de la casa de David y del habitante de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá”.

Mt 6:29 “Pero os digo, que ni aun Salomón con toda su GLORIA se vistió así como uno de ellos”.

Lc 14:10 “Ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás GLORIA delante de los que se sientan contigo”.

Rom 2:7 “Vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan GLORIA y honra e inmortalidad”.

Rom 9:4 “Que son israelitas, de los cuales son la adopción, la GLORIA, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas”.

1 Cor 2:7 “La sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra GLORIA”.

1 Cor 9:15 “Porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi GLORIA”.

1 Cor 11:7 “Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y GLORIA de Dios; pero la mujer es GLORIA del varón”.

1 Cor 15:31 “Os aseguro, hermanos, por la GLORIA que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero”.

1 Cor 15:40 “Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la GLORIA de los celestiales, y otra la de los terrenales”.

1 Cor 15:41 “Una es la GLORIA del sol, otra la GLORIA de la luna, y otra la GLORIA de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en GLORIA”.

2 Cor 1:12 “Porque nuestra GLORIA es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios…”

2 Cor 1:14 “Como también en parte habéis entendido que somos vuestra GLORIA, así como también vosotros la nuestra”.

2 Cor 3:11 “Porque si lo que perece tuvo GLORIA, mucho más glorioso será lo que permanece”.

2 Cor 11:10 “Por la verdad de Cristo que está en mí, que no se me impedirá esta mi GLORIA en las regiones de Acaya”.

Ef 3:13 “Por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra GLORIA”.

1 Tes 2:20 “Vosotros sois nuestra GLORIA y gozo”.

1 P 1:7 “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, GLORIA y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.

Ap 21:26 “Y llevarán la GLORIA y la honra de las naciones a ella”.


Ad mayorem Dei Gloria



martes, 12 de febrero de 2013

La verdadera causa de la renuncia del Papa

Píldoras de Fe


El Siguiente artículo lo escribió un Jóven llamado Daniel del cual solo conocemos su corta Biografía: "Aquí estoy. Me llamo Daniel, y soy un católico de 23 años. Le voy al Manchester United, me gusta Star Wars y leo cómics. Además, estudié fotografía. Pero nada de eso cuenta, si no fuera feliz."



La verdadera causa de la renuncia del Papa.

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... Tengo 23 años y aún no entiendo muchas cosas. Y hay muchas cosas que no se pueden entender a las 8:00 am cuando te hablan para decirte escuetamente: “Daniel, el Papa dimitió.” Yo apresuradamente contesté: “¿Dimitió?”. La respuesta era más que obvia, “O sea renunció, ¡Daniel, el papa renunció!”



El Papa renunció. Así amanecerán sin fin de periódicos mañanas, así amaneció el día para la mayoría, así de rápido perdieron la fe unos cuantos y otros muchos la reforzaron. Y que renunciara, es de esas cosas, que no se entienden.



Yo soy católico. Uno de tantos. De esos que durante su infancia fue llevado a misa, luego creció y le agarró apatía. En algún punto me llevé de la calle todas mis creencias y a la Iglesia de paso, pero la Iglesia no está para ser llevada ni por mí, ni por nadie (ni por el Papa). En algún punto de mi vida, le volví a agarrar cariño a mi parte espiritual (muy de la mano con lo que conlleva enamorarse de la chavita que va a misa, y dos extraordinarios guías llamados padres), y así de banal, y así de sencillo, recontinué un camino en el que hoy digo: Yo soy católico. Uno de muchos, si, pero católico al fin. Pero así sea un doctor en teología, o un analfabeto de las escrituras (de esos que hay millones), lo que todo mundo sabe es que el Papa es el Papa. Odiado, amado, objeto de burlas y oraciones, el Papa es el Papa, y el Papa se muere siendo Papa. Por eso hoy cuando amanecí con la noticia, yo, al igual que millones de seres humanos..nos preguntamos ¿por qué?. ¿Porqué renuncia señor Ratzinger?. ¿Le entró el miedo?. ¿Se lo comió la edad?. ¿Perdió la fe?. ¿La ganó?. Y hoy, después de 12 horas, creo que encontré la respuesta: El señor Ratzinger, ha renunciado toda su vida.



Así de sencillo.



El Papa renunció a una vida normal. Renunció a tener una esposa. Renunció a tener hijos. Renunció a ganar un sueldo. Renunció a la mediocridad. Renunció a las horas de sueño, por las horas de estudio. Renunció a ser un cura más, pero también renunció a ser un cura especial. Renunció a llenar su cabeza de Mozart, para llenarla de teología. Renunció a llorar en los brazos de sus padres. Renunció a teniendo 85 años, estar jubilado, disfrutando a sus nietos en la comodidad de su hogar y el calor de una fogata. Renunció a disfrutar su país. Renunció a tomarse días libres. Renunció a su vanidad. Renunció a defenderse contra los que lo atacaban. Vaya, me queda claro, que el Papa fue un tipo apegado a la renuncia.



Y hoy, me lo vuelve a demostrar. Un Papa que renuncia a su pontificado cuando sabe que la Iglesia no está en sus manos, sino en la de algo o alguien mayor, me parece un Papa sabio. Nadie es más grande que la Iglesia. Ni el Papa, ni sus sacerdotes, ni sus laicos, ni los casos de pederastia, ni los casos de misericordia. Nadie es más que ella. Pero ser Papa a estas alturas del mundo, es un acto de heroísmo (de esos que se hacen a diario en mi país y nadie nota). Recuerdo sin duda, las historias del primer Papa. Un tal..Pedro. ¿Cómo murió? Si, en una cruz, crucificado igual que a su maestro, pero de cabeza. Hoy en día, Ratzinger se despide igual. Crucificado por los medios de comunicación, crucificado por la opinión pública y crucificado por sus mismos hermanos católicos. Crucificado a la sombra de alguien más carismático. Crucificado en la humildad, esa que duele tanto entender. Es un mártir contemporáneo, de esos a los que se les pueden inventar historias, a esos de los que se les puede calumniar, a esos de los que se les puede acusar, y no responde. Y cuando responde, lo único que hace es pedir perdón. ‘Pido perdón por mis defectos’. Ni más, ni menos. Que pantalones, que clase de ser humano. Podría yo ser mormón, ateo, homosexual y abortista, pero ver a un tipo, del que se dicen tantas cosas, del que se burla tanta gente, y que responda así..ese tipo de personas, ya no se ven en nuestro mundo.



Vivo en un mundo donde es chistoso burlarse del Papa, pero pecado mortal burlarse de un homosexual (y además ser tachado de paso como mocho, intolerante, fascista, derechista y nazi). Vivo en un mundo donde la hipocresía alimenta las almas de todos nosotros. Donde podemos juzgar a un tipo de 85 años que quiere lo mejor para la Institución que representa, pero le damos con todo porque “¿con qué derecho renuncia?”. Claro, porque en el mundo NADIE renuncia a nada. A nadie le da flojera ir a la escuela. A nadie le da flojera ir a trabajar. Vivo en un mundo donde todos los señores de 85 años están activos y trabajando (sin ganar dinero) y ayudan a las masas. Si, claro.



Pues ahora sé Señor Ratzinger, que vivo en un mundo que lo va a extrañar. En un mundo que no leyó sus libros, ni sus encíclicas, pero que en 50 años recordará cómo, con un simple gesto de humildad, un hombre fue Papa, y cuando vio que había algo mejor en el horizonte, decidió apartarse por amor a su Iglesia. Va a morir tranquilo señor Ratzinger. Sin homenajes pomposos, sin un cuerpo exhibido en San Pedro, sin miles llorándole aguardando a que la luz de su cuarto sea apagada. Va a morir, como vivió aún siendo Papa: humilde.



Benedicto XVI, muchas gracias por renunciar.