Mostrando entradas con la etiqueta Arca Alianza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arca Alianza. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de diciembre de 2012

¿QUIÉN ES MARIA PARA LA IGLESIA?



Dr. Jorge Arturo Rodríguez Reyna

 




María es la Madre de Jesús y por tanto es la Madre de Dios, porque Jesús es Dios, como ya veremos más adelante. María es la Reina del Universo, porque Jesús es el Rey del Universo, y la madre de todo rey es también reina. María es Nuestra Señora, pues es la Madre de Nuestro Señor. María intercede ante su hijo por nosotros, como lo hizo en las Bodas de Caná (Jn 2.1-11), y como también demostraremos, lo pueden hacer las personas santas que ya viven en presencia de Dios. María es modelo de los cristianos por sus virtudes. María es nuestra madre, pues como dice el libro del Apocalipsis, son hijos de la Mujer (Ap 12), los que siguen los mandamientos de Dios. Si nosotros nos consideramos realmente cristianos y cumplidores de los mandatos del Señor, tenemos que aceptar que María es nuestra Madre, es la Madre de la Iglesia. Por otro lado, ya Jesús nos la dejó como Madre en la persona de su apóstol Juan, mientras agonizaba en la cruz, y así como aquél la recibió en su casa desde aquel día (Jn 19.27), nosotros también debemos recibirla en nuestras vidas si es que realmente nos llamamos cristianos. Todo verdadero cristiano tiene que amar y venerar a María, pues es la Madre de nuestro Salvador, la llena de gracia, la bienaventurada, llena del Espíritu Santo.


Jn 19.26-27 Jesús, al ver a la Madre, … dijo a la Madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Después dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’.




Ya desde el principio, Dios anuncia enemistad entre Satanás y entre la Mujer. María es la nueva Eva, así como Jesucristo es el nuevo Adán. Es una nueva creación:

Gn 3.15 ‘Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza …’




María es la Madre de Dios, no porque se le haya ocurrido a la Iglesia Católica, como dicen muchos hermanos protestantes, sino porque la misma Palabra de Dios, el Espíritu Santo a través de los labios de Isabel, así lo proclama. Cuando la llama Madre de mi Señor, le está diciendo la Madre de mi Dios. Recordemos que Isabel era esposa de Zacarías, sacerdote de Dios y por lo tanto, no era ignorante sobre el sentido de sus palabras; además, lo dijo estando llena del Espíritu:


Lc 1.43,45 ‘¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!’.




Decir que María es solamente madre de la naturaleza humana de Jesús, como dicen los hermanos separados, es una completa herejía, puesto que Jesús es Dios-Hombre, es una persona con dos naturalezas indivisibles. Justamente en eso consiste el misterio de la Encarnación: en que Dios tomó la naturaleza humana, se hizo hombre. Una madre lo es de la persona y no de la naturaleza. Para aclarar el tema, veamos como ejemplo nuestra propia vida: nuestro espíritu no procede de nuestra madre, sino de Dios. No por eso se nos ocurriría la barbaridad de decir que nuestra mamá es sólo madre de nuestro cuerpo pero no de nuestro espíritu. Nuestra madre lo es de nuestra persona. Así igual, la naturaleza divina de Cristo no procede de María, pues Jesús es Dios increado, eterno; pero su humanidad si procede de ella, por eso es su hijo. Como el Hijo es Dios, su madre: María, es madre de Dios.


María es modelo de humildad, pues se reconoce a sí misma, como la servidora, como la esclava del Señor. De estos textos, equivocadamente, se quieren valer nuestros hermanos separados para criticar la veneración que nosotros brindamos a la Madre de Dios, porque dicen ellos que María no puede ser alguien especial, pues ella misma dice que es sierva. Pero, nuevamente se equivocan: si esto fuera así, a Jesús tampoco deberíamos reconocerlo como Dios, pues sabemos por la profecía de Isaías que Jesucristo es el Siervo de Yavé (Is 42.1), y además en la Carta a los Filipenses, se dice que Jesús se hizo servidor (FIl 2.7). Usando el mismo criterio equivocado de los protestantes, consideraríamos de menor categoría al mismo Jesús. Pero como ya sabemos: Jesús es Dios, pese a lo cual, es al mismo tiempo el Siervo de Yavé. De igual forma, María es la Madre de Dios y también la sierva de Dios. Esto no la disminuye, al contrario, la engrandece. No olvidemos las palabras del mismo Cristo: “El que se humilla, será engrandecido”.


Lc 1.38 Dijo María: ‘Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho’.

Lc 1.47-48 ‘Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava’.



María es modelo de fe, pues el mismo Espíritu Santo – a través de Isabel – la reconoce como dichosa, como feliz, por creer en el mensaje que le ha sido dado de parte de Dios. Esto a diferencia de Zacarías, padre de Juan el Bautista, quien también recibió la visita del arcángel Gabriel, y pese a lo que se le anunció tuvo dudas, por lo cual fue enmudecido durante un tiempo (Lc 1.20). A María no le ocurrió algo similar, puesto que ella si tuvo fe:


Lc 1.38 Dijo María: “… Hágase en mí tal como has dicho”. Después la dejó el ángel.

Lc 1.45 ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!’.



La fe y la confianza absoluta de María van incluso más allá de la respuesta inicial negativa de Jesús en Caná, pues pese a que El le dice que su hora aún no había llegado, ella insiste y se entrega confiadamente a la misericordia de su Hijo, por lo que indica a los empleados de las bodas que siguiesen las indicaciones de Jesús, tras lo cual El hace el milagro. Si Jesús no hubiese tomado en serio la petición de su Madre, pues simplemente no habría transformado el agua en vino, pero vemos que la Biblia nos dice que Jesús sí hizo el milagro. En otras palabras, Jesús oyó y accedió a la petición (intercesión) de su Madre. María, es por esto también, modelo de intercesión:


Jn 2.5 Jesús le respondió: ‘Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? …’ Pero su madre dijo a los sirvientes: ‘Hagan lo que él les diga’.




María es una mujer bendita, o como lo dice el diccionario santa y bienaventurada; María es llena de gracia, esta llena de la presencia continua de Dios; María es la favorecida del Señor, pues en ella se fijó para ser la madre de su Hijo:


Lc 1.28 Llegó el ángel hasta ella y le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’.

Lc 1.30 Pero el ángel le dijo: ‘No temas María, porque has encontrado el favor de Dios’.

Lc 1.42 (Isabel) exclamó en alta voz: ‘¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!’


María, era una mujer reflexiva que meditaba continuamente sobre los acontecimientos de la vida de Jesús, y seguramente ella fue la que brindó información al escritor bíblico, sobre la infancia del Salvador, pues quién mejor que ella, su Madre, para conocer sobre la niñez de su Hijo. Veamos, además, que Jesús fue obediente en todo a María como el buen hijo que era, pues María fue una buena madre:


Lc 2.19 María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior.



Lc 2.51 Posteriormente siguió obedeciéndoles (a María y José). Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón.


María sufrió incomprensiones y dolor por causa del sufrimiento de su Hijo, como se lo había profetizado Simeón, cuando ella y José presentaron al niño Jesús en el Templo. Por eso decimos que María es corredentora, pues fue partícipe del dolor de Cristo, al cual unió su propio sufrimiento:


Lc 2.34-35 ‘Será una señal impugnada en cuanto se manifieste, mientras que a ti misma una espada te atravesará el alma’.



Encontramos a María, en el primer núcleo de la Iglesia, junto al grupo de los apóstoles y los otros seguidores de Jesús. María era del grupo de los creyentes: ella fue la primera creyente en Jesús, porque ya desde antes fue considerada como dichosa por creer en el Señor, e incluso en el primer milagro de Jesús en las bodas de Caná no se dice que ella creyó – puesto que ya creía – sino más bien los que creyeron fueron los apóstoles:


Hch 1.14 Todos ellos perseveraban juntos en la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.



Lc 1.45 ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!’.


En el libro del Apocalipsis, podemos encontrar más referencias sobre María, Madre de la Iglesia. En primer lugar, se le llama el Arca de la Alianza, porque fue ella quien albergó en su seno durante nueve meses al Salvador. Cuando se habla más delante de la Mujer, vestida de sol; se dice de ella que está embarazada y da a luz un Hijo varón que ha de gobernar a todas las naciones con vara de hierro: ese Hijo es Jesús (Sal 2.8-9), por consiguiente la mujer a la que se hace referencia es María, pues ella es su madre. Pero profundicemos más: a continuación se menciona que los otros hijos de esta Mujer, son los que observan los mandamientos de Dios, en otras palabras: todos los que nos decimos llamar cristianos. Dicho de otro modo: un verdadero cristiano debe aceptar que su Madre es esta Mujer (María) a la que se hace referencia en el libro del Apocalipsis. Es por este motivo que la Iglesia considera a María como Madre de la Iglesia y sobre todo porque Jesús nos las dejó como Madre cuando se la encomendó al apóstol Juan, en cuya persona nos la entregaba como Madre de toda la cristiandad.


Ap 11.19 Entonces se abrió el Santuario de Dios en el Cielo y pudo verse el arca de la Alianza de Dios dentro del Santuario.

Ap 12.1-2 Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Esta embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz.



Ap. 12.5 Y la mujer dio a luz un hijo varón, que ha de gobernar a todas las naciones con vara de hierro.

Ap 12.17 El dragón se enfureció contra la mujer y se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, es decir, a los que observan los mandamientos de Dios y guardan el mensaje de Jesús.


A continuación, encontramos otros textos más que nos hablan de María, para que comprendamos mejor, junto a todas las citas anteriormente mencionadas lo que ella es para la Iglesia:


Cant 6.10 ¿Quién es esta que surge como la aurora, bella como la luna, brillante como el sol, temible como un ejército?

Mt 1.22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: la virgen concebirá y dará a luz un hijo.

Is 7.14 El Señor, pues, les dará esta señal: La joven está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel.

Mt 2.11 Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.




Para terminar, veamos que solamente los católicos proclamamos como bienaventurada a María. De generación en generación, únicamente la Iglesia Católica le canta a María, la venera por ser Madre de nuestro Señor, la proclama feliz. Los que no lo hacen, simplemente desobedecen la Palabra de Dios:


Lc 1.48-49 ‘Desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz. El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí’.



Ad mayorem Dei gloria


domingo, 2 de diciembre de 2012

¿PROHÍBE LA BIBLIA HACER IMÁGENES?


Dr. Jorge Arturo Rodríguez Reyna





Ex 20.4-5 ‘No te hagas estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra. No te postres ante esos dioses, ni les sirvas’.


Si bien es cierto, si leemos esta cita del libro de Éxodo, podemos quedarnos con la idea equivocada de que Dios prohíbe la fabricación de cualquier tipo de imagen. Sin embargo, al igual que todo texto bíblico, debemos entenderlo en el contexto de toda la Escritura. Lo que Dios prohíbe es la adoración (lo que sólo se le debe a El), mas no la construcción de imágenes, como podemos ver claramente al revisar otros textos de la Sagrada Escritura. Por otro lado, Dios mismo, en ciertas ocasiones, es quien ordena la fabricación de imágenes, como encontraremos más adelante. Pues bien, Dios no se puede contradecir, no podría decir sí y no al mismo tiempo, pues ya no sería perfecto y por tanto no sería Dios. Pero si entendemos el verdadero sentido de la Biblia, descubrimos que lo que Dios prohíbe es el adorar las imágenes, es decir, rendirles culto como si se trataran de Dios mismo, cosa que ningún buen católico hace. Los católicos sólo veneramos las imágenes de Jesús, de María y de los santos, en cuanto representan o nos recuerdan a la persona a quien va dirigido nuestro culto, pero la adoración única y exclusivamente se la debemos a Dios, y eso es lo que siempre ha enseñado y enseña nuestra Santa Madre la Iglesia Católica. Incluso vemos que el pueblo de Israel, se postraba ante el Arca de la Alianza (la cual estaba formada por dos querubines de oro) y le rendía culto, porque sabía que estos sólo representaban la presencia de Dios, pero no eran Dios. Los siguientes textos bíblicos (aunque existen muchos más), no nos dejan lugar a dudas:

Jos 7.6 Entonces Josué y todos los jefes de Israel … permanecieron postrados delante del Arca de Yavé.

1 Re 3.15 Cuando regresó a Jerusalén, fue a rendir homenaje al Arca de la Alianza y ofreció holocaustos y sacrificios de comunión.

1 Cr 15.25 David, los ancianos de Israel y los jefes militares fueron a traer el Arca de la Alianza de Yavé … con gran fiesta y alegría.

1 Cr 16.6 Los sacerdotes Benaías y Yajaziel tocaban sin interrupción las trompetas delante del Arca de la Alianza de Dios.

1 Cr 16.37 David dejó allí, ante el Arca de la Alianza de Yavé, a Asaf y sus hermanos, para celebrar el culto constantemente delante del Arca.

Para reafirmar lo dicho, leamos a continuación los textos bíblicos que nos hablan de la fabricación de imágenes, con la aceptación, e incluso la orden de Dios mismo. Primero, veamos la descripción de la Tienda de las Citas, que era el lugar usado por Yavé Dios para comunicarse con los israelitas durante su travesía en el desierto. Dentro de la Tienda, se encontraba el Arca de la Alianza, que contenía las Tablas de la Ley de Dios (1 Re 8.9; 2 Cr 5.10), cuya construcción y aspecto también se describen. También se detallan las características de los candelabros, las cortinas de la Morada, el velo de ésta, el altar de los holocaustos y el del incienso; así como el Efod:

Ex 25.18-20 ‘Harás dos querubines de oro macizo. Sus alas cubrirán el Lugar del Perdón’.

Ex 25.8-9 ‘Me van a hacer un santuario … y lo harán, según el modelo que yo te enseñaré’.

Ex 25.40 ‘Cuida, pues, de hacerlo todo conforme al modelo que te he enseñado en el monte’.



Ex 37.7 Asimismo (Moisés) hizo dos querubines de oro macizo.

Heb 9.5 Por encima del arca están los querubines de la Gloria, cubriendo con sus alas el Lugar del Perdón.

Ex 25.31-33 ‘Labrarás igualmente un candelabro de oro. Cada brazo tendrá tres cálices en forma de almendro, con capullo y flor’.

Ex 37.19 Cada brazo (del candelabro) tenía tres cálices en forma de flor de almendro, con capullos y flores.

Ex 26.1 ‘La Morada tendrá que ser hecha de diez cortinas … adornadas con querubines’.

Ex 36.8 Hicieron la Morada. Hicieron diez cortinas … adornadas con querubines.

Ex 26.31 ‘Para el velo necesitarás lino fino, … decorada en hermosa tapicería de querubines’.

Ex 36.35 Además de esto hizo un velo de lino fino, … bordado de querubines, obra de artista.



Ex 27.1-2 ‘Harás también un altar de madera… De sus cuatro esquinas saldrán cuatro cuernos’.

Ex 38.1-2 Hizo también el Altar de los Holocaustos. De sus cuatro esquinas salían cuatro cuernos.

Ex 30.1-2 ‘Harás también un altar para quemar el incienso… y de sus cuatro esquinas saldrán sus cuernos’.




Ex 37.25 Hizo también el Altar del Incienso. Sus cuernos formaban un cuerpo con él.

Ex 28.31-33 ‘Harás también el manto del Efod. En los lados habrá alrededor unas granadas de jacinto…’

El Templo de Jerusalén, construido por Salomón estaba completamente lleno de imágenes, como podemos leer en los siguientes textos. Y pese a todo esto, Dios descendió con su Gloria en forma de nube y llenó con su presencia el Lugar Santísimo (2 Cr 5.14), aceptando la presencia de las imágenes dentro del Templo consagrado para El. Si Dios hubiese estado en desacuerdo no lo hubiese consagrado para sí, como sabemos que ocurrió. Si nuestros hermanos protestantes pudiesen ver el Templo en todo su esplendor, probablemente se escandalizarían de algo que Dios supo aceptar como residencia perpetua de su Nombre (1 Re 9.3). Leamos los textos para que nos quede lugar a dudas:

1 Re 6.17-18 En todo el interior, la madera estaba esculpida con figuras de calabazas y guirnaldas de flores.

1 Re 6.23-28 Dentro del Lugar Santísimo, puso dos querubines, de cinco metros de alto. Salomón cubrió de oro los dos querubines.

2 Cr 3.10 En el interior de la sala del Lugar Santísimo hizo dos querubines de metal forjado, que revistió de oro.


1 Re 6.29 Las paredes de la Casa fueron esculpidas en todo su contorno con figuras de querubines, de palmas y guirnaldas de flores.

1 Re 6.31-32 Hizo la puerta del Lugar Santísimo. Esculpió en ellas figuras de querubines, palmas y guirnaldas de flores.

1 Re 6.33-35 A la entrada del Lugar Santo puso puertas. Estas también se esculpieron con querubines, palmas y guirnaldas de flores.

2 Cr 3.7 Recubrió de oro la Casa, sus paredes y sus puertas y esculpió querubines sobre las paredes.


1 Re 7.18,19 Moldeó en bronce granadas, … cuatrocientas en total … Los capiteles que estaban en la cima de las columnas tenían forma de azucenas.

2 Cr 3.14 Hizo también la cortina de púrpura violeta, … y en ella hizo poner querubines.

1 Re 7.23-25 Hizo una gran concha, conocido como Mar. Debajo del borde había calabazas. El Mar se apoyaba sobre doce bueyes.

2 Cr 4.2-4 Hizo una gran pileta, llamado el mar. Debajo del borde había unas como figuras de granadas. Se apoyaba sobre doce bueyes.



1 Re 7.27,29 Hizo diez basas de bronce. Sobre el panel que estaba entre los listones había leones, bueyes y querubines.

1 Re 9.1-3 Cuando Salomón hubo terminado la Casa de Yavé, Yavé le dijo: ‘He santificado esta Casa que me has construido’.

2 Cr 5.7 Los sacerdotes introdujeron el Arca de la Alianza … a su lugar, al Santuario de la Casa, al Lugar Santísimo, bajo las alas de los querubines.

Incluso, la casa que se hizo construir para sí, el rey Salomón, también tenía imágenes, pese a lo cual Dios no le reprendió por ello:

1 Re 10.19-20 El trono tenía seis gradas… Había dos brazos y dos leones de pie junto a los brazos, más doce leones parados sobre las seis gradas.

El profeta Ezequiel, por una visión que Dios le hizo contemplar, pudo conocer el Templo Celestial, y si leemos los textos que siguen, encontramos que este Templo, se halla lleno de imágenes: ¡El Templo de Dios en el Cielo también tiene imágenes!. ¿Dónde queda entonces, el argumento de quienes critican a nuestra Iglesia Católica por la fabricación de imágenes?. Nosotros no adoramos las imágenes, sólo las veneramos (respetamos) en la medida que nos recuerdan a quienes representan:

Ez 41.18 La decoración (de la Casa) estaba formada por querubines y palmas; los querubines tenían dos caras.

Ez 41.20 En el muro se habían representado querubines y palmas desde el suelo hasta encima de la entrada.

Ez 41.25 Encima de las batientes del antesantuario, había representado en los muros querubines y palmas.

Ez 43.7 Me dijo: ‘Hijo de hombre, has visto el lugar de mi trono, el sitio para la planta de mis pies’.



Recordemos el episodio en el desierto, en el cual los israelitas eran mordidos y muertos por serpientes a consecuencia de sus pecados. Ellos clamaron a Moisés para que intercediera ante Dios y les perdonase (Num 21.7). ¿Qué es lo que respondió Dios? Pues le ordenó a Moisés que fabricase una imagen: una serpiente de bronce, para que los que la miraran quedaran sanos. Insistimos: Dios no se puede equivocar, no se puede contradecir. La explicación es simple: Dios no ordenó que adoren la imagen, sino que simplemente la miraran, sabiendo que Dios es el que actuaba a través de ella, que es lo mismo que ocurre hoy en día con las imágenes que usamos los católicos en nuestros templos:

Nm 21.8 Yavé le dijo a Moisés: ‘Hazte una serpiente-ardiente y colócale en un poste. El que haya sido mordido, al verla, sanará’.



Jn 3.14 ‘Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto: así también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre’.

Sab 16.7 En efecto, cualquiera que se volvía al objeto de bronce se salvaba, no por lo que tenía a la vista, sino por ti, el Salvador de todos.

Veamos que durante la época en que Jesús realizaba su vida pública, también se imprimían imágenes sobre las monedas usadas en el comercio y a nadie se le ocurría pensar que por eso contravenían el mandamiento de no fabricar imágenes, si es que lo hubiesen interpretado textualmente, sin analizar el contexto, como hacen erróneamente nuestros hermanos protestantes:

Mc 12.16 Jesús les preguntó: ‘¿De quién es esta cara y lo que está escrito?’. Ellos le contestaron: ‘Del César’.



Por último, veamos que cuando la imagen ser convierte en objeto de adoración (idolatría, que es lo mismo) entonces sí se debe prohibir su culto, pues como dijimos la adoración se debe exclusivamente a Dios. La siguiente cita bíblica nos sirve de ejemplo:

2 Re 18.4 (Ezequías) destruyó la serpiente de bronce que Moisés había fabricado …, pues hasta ese tiempo los israelitas le ofrecían sacrificios.



Ad mayorem Dei gloria