jueves, 29 de noviembre de 2012

¿EXISTE BASE BÍBLICA PARA AFIRMAR QUE MARÍA ES REINA DEL UNIVERSO?

Dr. Jorge Arturo Rodríguez Reyna






Se escandalizan nuestros hermanos protestantes, cuando escuchan que nosotros los católicos nos referimos a María como “Reina del Universo”. Y para intentar fundamentar su oposición a ello, citan referencias bíblicas, en relación al culto prohibido por Dios hacia la “reina del cielo”:

"Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira" (Jeremías 7:18).

Según ellos, esto argumentaría a su favor de que Dios está en contra de que nosotros consideremos a María como “Reina del Universo”. Pero si se tomaran un poco más de tiempo y analizaran la palabra de Dios con cuidado y sin prejuicios anticatólicos, notarán que la condena hacia ese culto es porque se dirigía a diosas paganas: Astarté, Istar, Afrodita, entre otras denominaciones. Por otro lado, estas “diosas” eran adoradas – como sabemos y enseñamos en la Iglesia Católica la adoración sólo se debe a Dios – y por tanto era obvio que el Señor lo prohibiera. De otra parte, el culto que nosotros rendimos a María, Madre del Señor y Reina del Universo, es de veneración, que tan sólo es un respeto y amor especial, pero nunca de adoración, como equivocadamente sostienen algunos hermanos protestantes mal informados. Vale recalcar que la veneración es diferente a la adoración, como ya demostré en un artículo previo (1).

Veamos ahora que si los católicos consideramos a María como “Reina del Universo” no es para quitarle honor, gloria y honra a nuestro Señor Jesús” Rey del Universo”, sino que justo el hecho de que Jesús sea Rey, es lo que precisamente le confiere a María el título de Reina, puesto que es su Madre. Sabemos que toda Reina está sometida al Rey y el hecho de ser Reina no le quita ningún poder ni dominio al Rey. El título de María es un título que la honra por ser la Madre del Rey, el Señor Jesús.

Pensarán mis amigos protestantes que esta afirmación es un invento o capricho, que tan sólo es un argumento sin valor, sin sustento bíblico. Justo por ellos y por mis hermanos católicos es que a continuación paso a citar referencias bíblicas para fundamentar el título de Reina que tiene la Madre de Jesús.

Cuando el ángel Gabriel anuncia a María que ella concebirá a Jesús, a su vez le hace conocer que El recibirá el trono de David, su padre, y que reinará sobre Jacob por los siglos sin fin.

“El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:30-33).

Si Dios Padre ha dado a Jesús el Trono de David – a quien incluso el ángel llama su padre –, es obvio que ese reinado conservará sus disposiciones habituales, mantendrá su estructura, por eso el ángel le llama el “Trono de David”, pues no le dice simplemente que le hará Rey, sino que aclara que ese reinado será en el “Trono de David”. Recordemos además, que el Señor mismo le había prometido a David que su reino permanecería para siempre, que su trono se mantendría firme eternamente.

“Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme, eternamente” (2 Samuel 7:16).

Ahora bien, si estamos de acuerdo en que el reino de David será eterno – por la promesa de Dios mismo – y que Jesús es ahora el Rey de ese reino de David pues fue quien recibió dicho Trono, veamos que en el reino de David, la madre del rey, venía a ser la reina, es por eso que cuando la Biblia habla del inicio del reinado de cada uno de los reyes de Judá – de la dinastía de David –, se menciona automáticamente el nombre de su madre, puesto que ellas eran las reinas y no las esposas. En otras palabras, el reino de David tenía por reina a la madre del rey:

“Y Roboam, hijo de Salomón, reinó en Judá. Roboam tenía cuarenta y un años cuando comenzó a reinar… El nombre de su madre era Naama, amonita” (1 Reyes 14:21).


“En el año dieciocho del rey Jeroboam, hijo de Nabat, Abiam comenzó a reinar sobre Judá. Reinó tres años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom” (1 Reyes 15:1-2).


“Ocozías tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Atalía, nieta de Omri, rey de Israel” (2 Reyes 8:26; 2 Crónicas 22:2).


“En el séptimo año de Jehú, Joás comenzó a reinar, y reinó cuarenta años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Sibia de Beerseba (2 Reyes 12:1; 2 Crónicas 24:1).


“En el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías, hijo de Amasías, rey de Judá… El nombre de su madre era Jecolía, de Jerusalén” (2 Reyes 15:1-2).


“En el segundo año de Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, comenzó a reinar Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá… y el nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc” (2 Reyes 15:32-33; 2 Crónicas 27:1).


“En el año dieciocho del rey Jeroboam, Abías comenzó a reinar sobre Judá… y el nombre de su madre era Micaías, hija de Uriel, de Guibeá (2 Crónicas 13:1-2).


“Y reinó Josafat sobre Judá. Tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar,…. Y el nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi” (2 Crónicas 20:31).


“Amasías tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre era Joadán, de Jerusalén” (2 Crónicas 25:1).


“Uzías tenía dieciséis años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jecolías, de Jerusalén” (2 Crónicas 26:3).


“Ezequías comenzó a reinar cuando tenía veinticinco años, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre era Abías, hija de Zacarías” (2 Crónicas 29:1).

Tal vez me dirán mis hermanos protestantes que en las citas referidas no se habla específicamente de que las madres de los reyes sean las reinas, sin embargo, vale recordar que cuando Betsabé, madre de Salomón – por cierto, quien era rey en el trono de David –, entró a conversar con él, inmediatamente Salomón se postró ante su madre en señal de veneración y además, luego de sentarse en su trono, hizo colocar otro trono a su derecha, para que en este trono se sentara su madre. No se preguntan: ¿quién se sienta en un trono? La respuesta es obvia: sólo un rey o una reina, por eso es un trono, de lo contrario simplemente sería un asiento, nada más. Y si el rey hace sentar a su madre en un trono, es porque su madre es una reina:

“Entró Betsabé donde el rey Salomón para hablarle acerca de Adonías. Se levantó el rey, fue a su encuentro y se postró ante ella, y se sentó después en su trono; pusieron un trono para la madre del rey y ella se sentó a su diestra. Entonces ella dijo: Te hago una pequeña petición; no me la niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, porque no te la negaré (1 Reyes 2:19-20).


Pese a lo expuesto, es posible que todavía alguno no quiera aceptar que en el reino de David, la madre del rey es la reina, pues algunos quieren la cita textual, cuando no se dan cuenta de la incongruencia de pedir una cita bíblica para todo lo que creen. Pues, verán queridos hermanos que, sí existe esa cita. En el libro 1º de Reyes y 2º de Crónicas, podemos encontrar que el rey Asa quitó a su madre Maaca el título de reina, porque esta practicó la idolatría. Claramente notamos que no dice que no le dio el título de reina, sino que la depuso de ese cargo, es decir, del título que por ser madre del rey le correspondía.

“Y él también depuso a Maaca, su madre, de ser reina madre, porque ella había hecho una horrible imagen de Asera, y Asa derribó la horrible imagen, la hizo pedazos y la quemó junto al torrente Cedrón” (2 Crónicas 15:16; 1 Reyes 15:13).

 
Como podemos notar, está claramente demostrado que en el reino de David – el cual tiene al Señor Jesús como Rey – la madre del rey tenía a su vez el título de reina. Siendo así y no habiendo nada que diga lo contrario en relación a cambiar esa prerrogativa que la madre del rey tiene, es natural que nosotros los católicos consideremos a María, madre del Señor, como Reina del Universo, puesto que Jesús es el Rey del Universo.

De ahora en adelante, hermano protestante, yo te pediría que antes de que tú me solicites una cita bíblica en la cual diga que María es Reina, más bien tú me des la cita bíblica en la cual afirme que Jesús le quitó a su Madre, el título de Reina. ¿Dónde dice la Escritura que Jesús le arrebató esa prerrogativa a María? Si Jesús reina en el trono de David, pues por consecuencia su madre es Reina.

Por último, yo te pediría que reflexiones, amigo protestante. La Sagrada Escritura nos enseña que los que pertenecen a Cristo reinarán con El. Tú crees en ello, claro que sí, estoy seguro. En otras palabras: no te escandalizas pensando y creyendo que serás rey junto al Señor, pues su palabra lo dice y, sin embargo, te escandalizas porque nosotros los católicos creemos que María, la madre del Señor, es Reina. ¿No te parece incongruente?

"En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por uno solo, por Jesucristo!" (Romanos 5:17).

"Si nos mantenemos firmes, también reinaremos con él; si le negamos, también él nos negará" (2 Timoteo 2:12).

¿Acaso no se mantuvo firme María junto a Jesús, aceptando ser su madre (Lucas 1:38), en su huida a Egipto (Mateo 2:13-14), buscándole cuando se perdió en Jerusalén (Lucas 3:43-48), acompañándolo durante su vida pública (Marcos 3:32), al pie de la cruz (Juan 19:25), junto a la primera Iglesia (Hechos 1:14)? ¿Acaso María no recibió en abundancia la gracia de Dios, tanto así que el ángel la llamó “llena de gracia” (Lucas 1:28)? Y si para quienes perseveran firmes con el Señor, Él les promete ser reyes para reinar a su lado, ¿por qué te escandalizas tanto, hermano protestante, si a María - que es quien mejor cumple con todas estas características – los católicos la reconocemos como Reina?


¡Bendita sea la Madre de Jesús, María, Reina del Universo!



(1) Rodríguez Reyna, Jorge. ¿Los evangélicos “adoran” a sus pastores? 2010. En: http://www.apologeticacatolica.org/Imagenes/Imagen16.html

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